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de cierre forzado de nuestra sede y seguimos trabajando

GIDH / Medell?­n, marzo 19 de 2015
Oficina en Colombia del Alto Comisionado de Naciones Unidas 
para los DH presenta Informe anual 
sobre la situaci??n de DH en Colombia durante el a??o 2014 

 
GIDH / Medellín, febrero 27 de 2015
En el Teatro Camilo Torres de la Universidad de Antioquia
el Estado reconoció su Responsabilidad y pidió Perdón
por el crimen de Jesús María Valle 
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Foto Manuel Saldarriaga - tomada de elcolombiano.com 

 
Construyendo Memoria Histórica
Diana Mercedes Gutiérrez

Aunque hace 17 a?os, el entonces rector de la Universidad de Antioquia, negó la autorización para que el cuerpo inmolado de nuestro querido compa?ero Jesús María Valle Jaramillo, estuviera en el claustro universitario en cámara ardiente y así la comunidad universitaria pudiera darle su último adiós, el pasado viernes 27 de febrero de 2015, su voz, su legado, su lucha se hicieron presentes más que nunca en el Teatro Popular Camilo Torres Restrepo.

Este es un acto simbólico, que tiene muchos autores, para las defensoras y defensores de DH que llevaron este caso ante la Corte Interamericana de DH, el Acto cristaliza a?os de trabajo, compromiso y convicción, para el Estado es una obligación reconocer su responsabilidad en este execrable crimen y pedir públicamente perdón a sus familiares y compa?eros.

?Sin duda alguna existen diversas maneras de percibir un hecho, el valor simbólico de este acto en el camino de la reparación a las víctimas, debe valorarse en principio, respecto de las víctimas más inmediatas, es decir, la familia de Jesús María Valle, por tanto es importante antes que nada conocer el valor que para ellos tiene o no, como medida de satisfacción en el proceso de reparación.?[1]

?Está claro que tanto los familiares como defensores y defensoras de Derechos Humanos y sectores comprometidos con la garantía de los mismos no sienten plena satisfacción por este acto, y que todos desearíamos tener allí al verdugo innombrado, sometiéndose a sentencia anticipada,  pues aun gravita como secreto público la impunidad de la que gozan los determinadores del crimen y es quizás por esto que actos como del viernes generan controversia, pero a la vez reflexión y diálogo respecto a los espacios de memoria?[2]

?Una de muchas reflexiones está encaminada a preguntarse por el papel de los medios de comunicación- sobre todo- aquellos que han tomado la orilla de la defensa de los Derechos Humanos y conocen el valor de las luchas cotidianas dadas entre la adversidad y la indiferencia. La lectura sobre el valor simbólico de este acto de memoria no puede acentuarse en el análisis cuantitativo respecto al deseo de una participación masiva, pues en una sociedad formada en el olvido y acostumbrada a ?echarle tierra?? a lo que le avergüenza, no es posible esperar una multitudinaria asistencia a un evento de esta naturaleza, adicionalmente  debe destacarse el valor que representa para las organizaciones y personas defensoras de Derechos Humanos allí presentes, que bien saben que a este evento no se llegó por generosidad Estatal, sino producto del fragor de  luchas asumidas en complejos estrados judiciales del orden nacional, pero sobre todo internacional, al igual que muchas movilizaciones sociales realizadas entre el estigma y la persecución?.[3]

Son horas, meses, a?os de lucha, de sortear riesgos e insomnios para lograr que el Estado reconozca su responsabilidad y pida perdón, este acto encierra un gran valor simbólico y tal como lo dijera la directora del GIDH, María Victoria Fallon,  ?el perdón a diferencia de la memoria no es, ni puede ser colectivo?, unos familiares aceptan la petición y en consecuencia otorgan el perdón, otros por el contrario, exigen al Estado que además de pedir perdón cese la represión, el hostigamiento y la persecución a todas las defensoras y defensores de los Derechos Humanos, que se cumpla con las demás ordenes de la Corte Interamericana, fundamentalmente en materia de Justicia para que se castigue a todos los responsables de este crimen y cese la impunidad.

Si es un acto además para reflexionar y en ese sentido queremos resaltar:

?Hay un desafío que implica crear memoria entre la ira y el olvido, como puntos extremos. Entre la ira o la furia con su escasa capacidad de verbalización, como reacción directa o violencia primaria frente a los hechos y entre el silencio como laguna, como amnesia, como sobreadaptación que conduce, proyectada en un futuro, al olvido liso y llano.. Los testimonios, al mismo tiempo que propician la difusión y visibilidad de los hechos, la utilidad de la prueba, crean, por otro lado, un límite de difícil desprendimiento angustioso y degradante. La construcción de una memoria desprendida de la inmediatez, una memoria ligada, pero también autonomizada de su archivo de dolor, de su pantano de sufrimiento como identidad fija, precisa imágenes más complejas que la del registro minucioso. No las imágenes puras que sólo pueden quedar adheridas a la contemplación del pasado con su fecha y su hora, sino imágenes selectivas, impuras pero que puedan alojar el pasado con sus brillos y necesarias oscuridades en la materialidad del presente. Que la memoria no convierta la escena del presente en simple sobrevida o mero espacio de supervivencia, sino en un espacio abierto irradiado por el pasado hacia su proyección. Un espacio dúctil y plástico capaz de transformarse, capaz de alojar la ausencia, capaz de interrogar lo no dicho y seguir interrogándolo en el tiempo?[4]

Este acto fue, no solo en cumplimiento de una orden de la Corte Interamericana, sino además el producto de una larga negociación entre el Estado, el GIDH y la familia de Jesús María Valle Jaramillo, lograr hacerlo en la Universidad de Antioquia, constituye además un triunfo para la Memoria Histórica y Colectiva del Alma Mater, así como un desagravio por la negativa de sus directivas hace 17 a?os.  Memoria Histórica que deja su huella en la placa conmemorativa que se fijo en la facultad de derecho y ciencias políticas y que pronto estará al lado del busto de otro gran luchador de los derechos humanos, compa?ero de Jesús María, Luis Fernando Vélez Vélez.

[1] Palabras de Ricardo Toro, Defensor de Derechos Humanos, asistente al acto.
[2] Ibídem
[3] ibidem
[4] Entre la ira y el arte del olvido: Testimonio e imagen poética Alicia Genovese*, en RECORDAR PARA PENSAR Memoria para la Democracia La elaboración del pasado reciente en el Cono Sur de América Latina http://cecla.uchile.cl/wp-content/uploads/2012/12/Libro_Recordar_para_Pensar.pdf. 

Medellín, febrero 27 de 2015

 
Las denuncias de Jesús Maria Valle

Jesús Maria Valle (memoriadigital - GIDH).

 
GIDH / Medellín, diciembre 2014
Entre el sue?o de la Paz
y la Continuidad de la guerra
 
Estado de los derechos humanos en Antioquia
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El nodo Antioquia de la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos CCEEU, de cual hace parte el Grupo Interdisciplinario GIDH, presentó el pasado 10 de diciembre el Informe sobre el estado de los derechos humanos en Antioquia durante 2014.
 
El Informe resalta entre sus conclusiones, que en cuanto a la labor de los defensores y defensoras de derechos humanos la amenaza se mantiene como una de las estrategias privilegiadas para afectar de manera significativa su trabajo. La alta impunidad denunciada reiteradamente por las organizaciones de derechos humanos en este campo, desnuda los graves problemas del sistema judicial y por lo tanto la misma política de protección que ha creído de manera equivocada centrar sus esfuerzos en esquemas de protección concretados en el modelo de escoltas pero muy poco, en un esquema preventivo que tenga como modelo desvertebrar las estructuras legales e ilegales responsables de esta estrategia. Basta con observar que en el caso de defensores de 2013 a 2014 se pasó de 65 amenazas a 89 en Antioquia y el movimiento sindical reporta para el mismo período un total de 181, sin que hasta el momento se conozca de procesos judiciales exitosos sobre las denuncias llevadas a cabo. Estas amenazas cobran una importancia significativa en el caso de los reclamantes de tierras, líderes y lideresas campesinas y los comunicadores, pues muchas de ellas se concretaron en los 9 asesinatos ocurridos.
 
El Informe registra una reducción del 15% en las agresiones a defensores con respecto al a?o anterior, pero prevee que esto corresponde a que en el 2014 no se dieron las movilizaciones sociales ocurridas con motivo del paro agrario del 2013. Se destaca que el 49% de estas agresiones procedan de la policía y el ejército.
 
 
GIDH / Medellín, septiembre 2014 
Grupo Interdisciplinario GIDH
representa las víctimas ante la Corte Interamericana
por Operación Orión - Comuna 13
 
El Grupo Interdisciplinario por los Derechos Humanos GIDH presentó el pasado 24 de septiembre ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA su Escrito de Solicitudes, Argumentos y Pruebas en el Caso Ana Teresa Yarce y otros ? Comuna 13 (equivalente a la demanda de los Representantes de las víctimas).  El trámite inició tras la presentación de la Demanda de la Comisión Interamericana el 3 de junio del a?o en curso y es un Caso acumulado que estudia los hechos ocurridos en la Comuna 13 durante el a?o 2002 tras las varias operaciones militares conjuntas que se realizaron, con énfasis en la Operación Orión.
 

La CIDH aprobó el 4 de noviembre de 2013 el Informe No. 86/13 en el que declaró que el Estado de Colombia es responsable por la violación de los Derechos a la Vida, Integridad Personal, Seguridad y Libertad personal, Propiedad privada, Circulación y Residencia, Asociación, Derechos del ni?o y Garantías y Protección judicial reconocidos en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, así como el artículo 7 de la Convención de Belém do Pará, en perjuicio de las lideresas defensoras de derechos humanos, Ana Teresa Yarce (asesinada), Miriam Eugenia Rúa, Luz Dary Ospina, María del Socorro Mosquera y Mery del Socoro Naranjo y sus familiares, entre ellos varios ni?os y ni?as.
 

El GIDH solicitó a la Corte que declare violados los mismos derechos que solicitó la Comisión Interamericana y además, que declaré que el Estado es responsable por la violación del derecho a la Honra y Dignidad de las lideresas y por la violación a la expresa Prohibición de suspender ciertos derechos aún en estados de excepción, contenida en el artículo 27 de la Convención Americana.

Vea Informe de Admisibilidad de la CIDH No. 3/07 Caso Miriam Eugenia Rúa Figueroa y otros (Comuna13)

Vea Informe de Admisibilidad de la CIDH No. 4/07 Caso Luz Dary Ospina Bastidas y otros (Comuna 13)

Vea Informe de Admisibilidad de la CIDH No.46/07 Caso Mery Naranjo y otras (Comuna 13)

 
Comunicado GIDH-. Medellín, mayo 24 de 2013.
A la comunidad de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos,
a las víctimas que acompa?amos

El Grupo Interdisciplinario por los Derechos Humanos GIDH, informa a la comunidad de defensoras y defensores de Derechos Humanos, así como a todas aquellas personas que acompa?a y asesora, que se ha visto obligado a cerrar indefinidamente su sede a partir de la fecha, debido a graves amenazas recibidas durante los últimos meses y sobre las cuales se recibió información, se planea hacerlas efectivas en las próximas horas.

En noviembre de 2012, el GIDH le entregó al Gobierno nacional y a la Fiscalía General, información documentada sobre un atentado que se ejecutaría en contra del GIDH, así como información sobre labores de hostigamiento telefónico e interceptación de comunicaciones.  En ese momento se solicitó del gobierno nacional que se iniciara de inmediato una investigación pronta, adecuada y efectiva para la búsqueda y captura de los implicados que estaban individualizados, con el fin de desactivar el riesgo inminente.  El gobierno nacional asumió compromisos que nunca cumplió, por lo que ante la falta de apoyo efectivo, cerramos temporalmente la sede en ese momento. El ente investigador se demoró más de 2 meses para iniciar las primeras pesquisas, las cuales se emprendieron sin ningún interés que condujera a un resultado.  La inminencia y seriedad de las amenazas propició el retiro del GIDH, de uno de los miembros voluntarios más activos en los últimos a?os. 

En contraste con la inactividad de la Fiscalía y el Gobierno nacional para la protección de nuestro derecho a la vida y a la defensa de los derechos humanos, dos integrantes del GIDH han tenido que enfrentar, un hostigamiento sin tregua por parte del ente investigador, con ocasión de falsas denuncias presentadas por una sola persona relacionada con una de las víctimas del Caso Masacres de Ituango, coordinadas desde distintos municipios del Departamento, cuyos verdaderos propósitos desconocemos.  No solamente se omite la regla y garantía procesal de unificar la investigación, sino que las expresiones de los funcionarios judiciales indican que han decidido aplicar una especie de Principio de "Presunción de culpabilidad"  hacia los integrantes del GIDH.  En el trámite de las indagaciones se han recibido declaraciones de decenas de víctimas, controvirtiendo los fundamentos de las denuncias, que no han encontrado eco en los funcionarios judiciales para verificar la inexistencia de los presupuestos para mantener las investigaciones abiertas.

Ante la inoperancia e indiferencia de la Fiscalía General y del Estado de Colombia para proteger nuestras vidas, de la misma forma que lo fue para no proteger la vida de nuestro compa?ero Jesús María Valle Jaramillo, nos vemos en la imperiosa obligación de cerrar por tiempo indefinido nuestra sede en la ciudad de Medellín.

Nuestro compromiso con la defensa de los derechos humanos no depende del permiso que nos den los asesinos ni de los que buscan oscuros beneficios; no depende del policía que pasa cada tres días por el frente de nuestra oficina supuestamente realizando vigilancia; no depende de acuerdos con el Estado que nunca cumple, no depende de la justicia que nunca arrima.  Nuestro compromiso es y ha sido con las mujeres ultrajadas y violentadas, con los desposeídos y desplazados, con los ni?os y ni?as abusados y maltratados, con las víctimas del Estado sin hacer distinción entre ellas. Nuestro compromiso no depende de una sede abierta.

Grupo Interdisciplinario por los Derechos Humanos GIDH
 

Declárate Defensor de Derechos Humanos 

por: ONUDerechosHumanos

La Banquita del Ocio

 banquita del ocio

  DEFENSA DE LA ALEGRÍA

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas.


defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos


defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias


defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres


defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa


defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.


 MARIO BENEDETTI

Otros ocupantes de la Banquita...

NOS UNIMOS A LAS VOCES QUE EXIGEN EL CIERRE DEL CENTRO DE TORTURAS DE GUANTÁNAMO!
ESTADOS UNIDOS RESPONSABLE DE DELITOS DE LESA HUMANIDAD
GIDH / Medellín, agosto / 2014
 
Presentación del libro 
Monumento Los Niños de Villatina
 
 3ToodTodd Howland, Representante en Colombia de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas,
Beatriz Jaramillo de González del GIDH, Luz Helena Villa, madre de Villatina
PFGPatricia Fuenmayor, Directora (E) del Grupo Interdisciplinario GIDH.
 

Para el Grupo Interdisciplinario por los Derechos Humanos GIDH, es un placer compartir con la comunidad de Derechos Humanos nacional e internacional, con el movimiento social y los movimientos de víctimas, la presentación del libro MONUMENTO LOS NIÑOS DE VILLATINA, que recoge mediante un testimonio gráfico los trabajos realizados en la búsqueda de una reparación simbólica por parte del Estado de Colombia, por el asesinato de 9 niños en el barrio Villatina de Medellín, cometido por la Policía Nacional. 

El Monumento que está ubicado en el centro de la ciudad, fue producto de una Solución Amistosa llevada a cabo ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, cuyos trabajos iniciaron en el año 1995 y concluyeron en el año 2004 cuando se hizo entrega de la obra, previo Reconocimiento Internacional de Responsabilidad por parte del Estado de Colombia.   “Los Niños de Villatina” fue la primera reparación simbólica que el Estado de Colombia debió entregar para guardar la memoria de las víctimas, por lo que es un referente en materia de memoria histórica en Colombia, desde hace una década. 

El libro que compartimos se presentó en la Casa Museo de la Memoria en Medellín, para dejar allí parte del testimonio gráfico que permite enlazar las historias de vida de los niños con el Monumento mismo.

 

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Grupo Interdisciplinario por los Derechos Humanos GIDH - Medellín - Colombia - - El GIDH fue forzado el 24 de junio de 2013 a cerrar su sede
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